Mostrando entradas con la etiqueta mujeres en lucha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres en lucha. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de octubre de 2017

Alentos indígenas: pensar e transformar América Latina

Texto que publiquei em Educativa, Goiânia, v. 19, n. 1, p. 814-837, set./dez. 2016. Seu objetivo é chamar a atenção dos e das brasileiras para as claves importantíssimas que os povos indígenas nos oferecem para reaprendermos a lutar... pois já é hora de sairmos da apatia!! Agradeço muito o convite de José Maria Baldino, que permitiu materializar o que há muito desejava.

Resumo: A crise provocada pela modernidade não pode ser resolvida por ela mesma. Os povos indígenas, representantes máximos do passado contra o qual luta a modernidade capitalista e colonial, oferecem uma memória de luta que favorece uma coesão interna e democrática da coletividade, assim como uma associatividade entre povos de diferentes tradições históricas. No momento em que as elites mundiais optaram por aprofundar a financeirização - destruindo drasticamente o trabalho digno e as condições de vida no planeta- e quebrar a lógica estatal e interestatal nas quais se baseavam muitas esperanças de democratização social, as formas organizativas indígenas oferecem elementos para a reconstrução da vida cotidiana e das lutas por um futuro carente de violência arbitrária. O texto oferece um panorama de teorias e lutas latino-americanas que estão, desde o século XIX, profundamente influenciadas pela resistência indígena, delineando uma compreensão das lógicas de poder globais alternativas às propostas pela modernidade colonial e capitalista.

Palavras chave: Povos Indígenas, Movimentos Sociais, Pensamento Latino-americano, Colonialidade do Poder.


Aqui está a conferência que deu origem ao texto:

lunes, 26 de junio de 2017

El patriarcado dependiente, por Rocío Silva Santisteban

La formación del patriarcado no se da de un momento a otro, sino en el transcurso de 2.500 años. Gerda Lerner, historiadora, analiza el origen del patriarcado en Mesopotamia entre 6.000 y 3.000 antes de Cristo: “El patriarcado es la institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niños de la familia y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres en la sociedad” (Lerner 1990). El sistema patriarcal sería, entonces, una construcción previa a la sociedad de clases y la esclavitud que tuvo lugar mediante la extensión e institucionalización de la subordinación femenina dentro de la familia.

Para Lerner, el patriarcado instaura con los años una devaluación simbólica de las mujeres: primero vinculadas a la tierra y lo divino, pasaron a ser subordinadas gracias al monoteísmo como metáfora de base de la civilización occidental. Posteriormente, la filosofía aristotélica proporcionará la otra metáfora: las mujeres son seres humanos incompletos y defectuosos, de un orden totalmente distinto a los hombres. Con estas dos metáforas, la subordinación de las mujeres se ve como “natural” y, por tanto, se torna invisible, consolidando con fuerza al patriarcado como una realidad y como una ideología.

En el Perú, con la conquista se impuso también la feminización del indígena para justificar la dominación. Danilo de Assis Clímaco, en su tesis de doctorado para la Universidad Autónoma de México–UNAM referida a los conflictos sociales en Colombia, México, Bolivia y Perú, incluyendo Cajamarca, propone un concepto para entender la diferencia entre estas dos clases de varones: patriarcado dependiente.

Si el patriarcado tradicional es la alianza entre hombres como forma de garantizar la dominación de las mujeres y su explotación, obteniendo no solo los productos de diversas formas de trabajo, sino también confort afectivo y simbólico, De Assis sostiene que todo patriarcado obedece a la forma de alianza entre hombres, por lo tanto, es el eje de disputas/conflictos/alianzas más importantes que el eje de vertical sobreposición hacia las mujeres: “El patriarcado en Hualgayoc es dependiente en la medida en que su fuerza se basa en las formas de organización familiar impulsadas por las élites coloniales y republicanas que buscan jerarquizar las relaciones entre hombres y mujeres como forma de control poblacional: la obtención de tributo simbólico y material que extraen los hombres de las mujeres favorece un orden social menos rebelde a la dominación y explotación colonial” (De Assis Clímaco 2016).


El patriarcado dependiente se basa en “un pacto desigual entre las élites masculinas colonizadoras y los hombres de los pueblos a los que se buscaba colonizar” (De Assis Clímaco 2017). Es importante tener en cuenta este marco conceptual para poder entender las alianzas que se establecen, inequitativas, entre los hombres de campo, ronderos, gobernadores locales y autoridades en las zonas de expansión de las empresas extractivas y los funcionarios, gerentes de desarrollo social o incluso los propios guardias de seguridad.

jueves, 25 de mayo de 2017

La música brasileña en el siglo XXI

En Brasil, como en todo el mundo, las y los músicos se han liberado en buena medida de las grandes grabadoras. En algo la tecnología debería verdaderamente contribuir a una libertad auténtica, ni que fuera para intentar seguir ilusionándonos de que lo hace siempre.

Metá Metá, uno de los grupos  más
sorprendentes de la nueva escena
El abaratamiento de los costos de instrumentos y grabación y las posibilidades de intercambio de información vía internet permiten un mayor contacto con públicos potenciales, blogs independientes llaman la atención para los lanzamientos más importantes y los shows (mucho más que la venta de CDs y LPs) les dan a sus protagonistas cierta holgura material que les permite indagar en sus propios universos sin prestar demasiada atención a la comercialidad de su trabajo.

Las generaciones que vienen surgiendo en este siglo, sobre todo en la última década, son fantásticas y a duras penas clasificables. No es descabellado decir que, desde la década de 1960, no se vivía en Brasil momento musical tan creativo. La Ké Huelga, radio libre y social contra el poder, ha realizado cuatro programas que contemplan un poco de lo que viene ocurriendo, rescatando algo de lo que emergió en la década de 1990 -los precursores movimientos Hip-Hop y  Mangue Beat-, pero centrándose sobre todo en los últimos siete u ocho años.

Música eminentemente afro
https://kehuelga.net/diario/spip.php?article5015

Música experimental
https://kehuelga.net/diario/spip.php?article5091

Femenista y LGBT
https://kehuelga.net/diario/spip.php?article5042

Rock, pop, fusão
http://kehuelga.net/spip.php?article5078



miércoles, 7 de mayo de 2014

Introducción al área de Género, comunidad y alternativas, del fanzine de Retos, Red Trasnacional Otros Saberes

El Fanzine se encuentra aquí: https://www.facebook.com/FanzineRETOS?fref=ts
Danilo de Assis Clímaco

Lo comunitario viene siendo considerado en las más diferentes tendencias de izquierda como el campo privilegiado de construcción de alternativas al patrón mundial de poder capitalista y colonial/moderno. El s. XX enseñó que las formas de organización de los pueblos que no mantienen una cohesión efectiva entre sus integrantes dan lugar a élites dirigenciales que se distancian progresivamente de quienes originalmente provenían. 
Reina y jefa militar angolana Nzinga, sentada sobre
uno de sus guerreros, dialoga con portugues
Sin embargo, salvo importantes grupos de mujeres, han sido muy pocas las reflexiones y las acciones que han tomado en cuenta la diferencia de género en la constitución de lo comunitario. Hace décadas que debió empezar un debate masivo al respecto, incluyendo todos los sectores de la izquierda, sus hombres y mujeres. Que lo sigamos postergando podrá costar una nueva derrota de las luchas populares, puesto que el género toca en lo más íntimo nuestras relaciones intersubjetivas y materiales: la identificación personal, la familiar y la comunitaria están profundamente relacionadas con el modo en el que percibimos e incorporamos lo femenino y lo masculino. Nuestras maneras de sentir (amar, temer, sufrir…), de movernos, de (inter)actuar, de pensar, quedan profundamente asociadas a cómo se vive, se experimenta o se comprende el género. Por ello, un tejido comunitario cohesionado depende, en gran medida, de relaciones de género dónde lo masculino y lo femenino no estén opuestos, sino interrelacionados, permitiendo una enriquecida vida emocional, corporal, intelectual y colaborativa.
            Así, no sorprende que, en los últimos 500 años, los grupos dominantes hayan desplegado mundialmente una serie de estrategias que presionan los pueblos a asumir formas de relaciones de género que deterioraron los lazos comunitarios. Hay un gran número de ejemplos históricos mostrándonos que antes de 1500, en la mayoría de las sociedades, sean de África, América o Europa las mujeres tenían importante poder a nivel económico, político, espiritual y social. Había superioridad masculina, pero en la mayoría de los casos, las mujeres eran propietarias de tierras, sacerdotisas, productoras y mercaderas de bienes; en muchos otros eran autoridades comunales o guerreras y por veces jefas militares máximas. Así, aun sin haber igualdad entre hombres y mujeres, ellas no estaban imposibilitadas para tomar decisiones sobre si y sobre sus pueblos como lo estuvieron después de la expansión colonial capitalista. 
Iniciado el proceso de violencia expropiadora y explotadora que daría lugar al capitalismo: colonización en América, tráfico de seres humanos en África y cercamiento de tierras en Europa, los grupos dominantes no se demoraron en desarrollar estrategias de división comunitaria mediante la manipulación del género. Sobre todo se propició un aumento en la jerarquía entre hombres y mujeres de los pueblos dominados, para promover el colaboracionismo de los hombres. Por ejemplo, los pequeños grupos de hombres africanos que colaboraron con la trata de esclavos aumentaron su poder sobre las mujeres haciéndose polígamos y explotándolas como agricultoras. En Europa, las mujeres que venían perdiendo sus tierras no pudieron acceder siquiera a los (bajos) salarios que consiguieron los hombres. La dependencia material hacia sus parientes hombres se incrementó enormemente y los estados aprovecharon la pobreza de las mujeres para crear prostíbulos públicos y satisfacer a los jóvenes, distrayéndolos de luchar contra el capital. Pero la forma más perversa para someter el mundo femenino fue la caza de brujas, que asesinó 200 mil mujeres y provocó un verdadero terrorismo ideológico haciendo que las mujeres dejaran de participar del ámbito público y se vieran obligadas a aceptar un férreo control sobre su vida personal y pública. A su vez, en América, las mujeres indígenas que ocupaban cargos políticos en sus pueblos y heredaban tierras de sus padres o maridos, perdieron por ley estos derechos, fueron perseguidas por sus prácticas religiosas y tuvieron mayores dificultades para seguir sus actividades comerciales por el control militar ibérico.
            A su vez, los hombres de todos continentes fueron supermasculinizados, presionados a rechazar afectos humanos considerados femeninos y adoptando una mayor violencia en su forma de relacionarse con mujeres y otros hombres. Las formas individuales de ser que no se restringían a una distinción rígida entre lo masculino y lo femenino, las afectividades y prácticas sexuales fuera de la monogamia y la heterosexualidad fueron perseguidas con saña. Con todo ello, el capitalismo colonial/moderno dio lugar a un empobrecimiento emocional a nivel comunitario y personal que contribuyó decisivamente a la derrota de las luchas que se le resistían.  
Este conjunto de acciones ha venido expandiéndose y sofisticándose a lo largo de los siglos. Así, las feministas negras en Estados Unidos mostraron como, durante todo el s. XX, el gobierno ha desplegado numerosas estrategias -incluidas investigaciones históricas distorsionadas y el direccionamiento de películas, programas de televisión y noticieros- para masculinizar a los hombres negros, debilitando las comunidades negras y, así, manteniendo a las y los afrodescendientes en los empleos más explotados. Igualmente, el proceso de evangelización e inducción al alcoholismo de pueblos indígenas en toda América ha sido una forma de virilizar a los hombres, aumentar su violencia contra las mujeres e impedir la cohesión contra la expansión capitalista. La violencia extrema que hoy viven todos los países latinoamericanos, especialmente México, Honduras y Colombia, no podría ser comprendida si no percibimos la masculinización que lleva a tantos jóvenes a arriesgar su vida por un éxito fugaz en el tráfico de drogas.
            Pero si los hombres no nos dimos cuenta del empobrecimiento emocional que el cambio de los patrones de género impulsado por el capitalismo nos ha causado, las mujeres lo hicieron. Su resistencia fue constante en los últimos 500 años, siendo que en las últimas décadas han alcanzado victorias cuya importancia no es difícil reconocer.
            Pero el momento actual de usurpación de tierras en América ha reimpulsado la política de masculinización: la gran mayoría de los trabajos ofrecidos por las empresas extractivistas son para los hombres de las comunidades afectadas, quienes, más lejos de las necesidades de cuidado de sus familias, son más susceptibles de ser seducidos por las promesas individualistas y a corto plazo del capital. Las mujeres, en cambio, constituyen la gran mayoría de las personas que resisten a la nueva ofensiva sobre sus territorios y en muchos casos se hacen con el liderazgo de los procesos.
            La lucha por la persistencia de la vida en la tierra es incierta, pero el fracaso será seguro si no reflexionamos sobre el género. Este espacio del fanzine busca contribuir a ello, privilegiando las palabras de activistas e intelectuales de nuestro continente, en su mayoría indígenas, entre ellas Lucila Choque, Aura Cumes, Julieta Paredes o Rita Segato. Pero también haremos eco de las luchas y teorías de afroestadunidenses como Angela Davis y bell hooks o europeas como Silvia Federici y Arlette Gautier. Todas estas activistas y autoras, junto a otras que no pude citar, fueron quienes levantaron el conjunto de informaciones y reflexiones sobre los cuales esta nota ha sido escrita.

sábado, 11 de mayo de 2013

Nota sobre a falta de interesse no Brasil pela condenação por genocídio de Ríos Montt em Guatemala

Danilo de Assis Clímaco

Estranho que uma notícia tão importante, a de que por primeira vez um ex-chefe de estado seja condenado por genocídio (contra 1.771 pessoas do povo Maya Ixil, ainda que as vítimas mortais desse povo superam as 10.000) quase não foi noticiada no Brasil. Mais grave se a gente pensa que o país está passando por uma comissão da verdade. Nem nos meios ‘mais a esquerda’ como Brasil de Fato, Carta Capital ou Conversa Afiada se noticiou. Esta falta de interesse tem tudo a ver com o fato das vítimas serem indígenas. Se fosse o Videla ou o Pinochet, que mataram (além de pobres, ‘negros’, ‘índios’ e camponeses, claro) muitos ‘brancos’, operários sindicalizados, universitários, de classe média, todo o julgamento do ex-ditador teria sido intensamente noticiado pelos meios das ‘esquerdas’ e inclusive pelos da direita. 

Mujer Ixil jura antes de prestar depoimento.
No canto direito, o ex-ditador. Foto: Elías Rodríguez
Tudo isso é ainda mais grave na medida em que nos evidencia o quão pouco as esquerdas brasileiras mais institucionalizadas – ao contrário de alguns setores nos Andes, na América Central e no México – se preocuparam em refletir e lutar contra o período de reprimarização de nossa economia, provocado pela crise do capital como tal, e o que isso significa em termos de expropriação e deterioro de terra dos povos indígenas (e camponeses). Os ruralistas no Brasil alcança com a Dilma seu maior nível de poder nos últimos 10 anos, razão pela qual o número de demarcação de terras indígenas é o menor de nossa história recente.

Convém lembrar que recentemente foi descoberto um relatório de 7.000 páginas sobre a violência contra os povos indígenas durante nosso período militar. Que o exemplo guatemalteco seja mais um motivo para que o genocídio dos povos indígenas que habitam ou habitaram o país não fique impune.

Abaixo deixo uma das poucas notícias em português ao respeito desta grande vitória dos povos indígenas de Guatemala, das Américas, especial o Maya Ixil. Está em um jornal de Portugal: 

Antigo ditador da Guatemala condenado a 80 anos de prisão

O antigo ditador da Guatemala José Efraín Ríos Montt foi condenado a um total de 80 anos de cadeia, 50 anos dos quais pelo massacre de povos indígenas entre 1982 e 1983.

O antigo ditador guatemalteco, Ríos Montt, condenado a 80 anos de prisão por genocídio e crimes de guerra, insistiu na sua inocência e anunciou um recurso da sentença que considera "ilegal" para "responder a um espetáculo político internacional".

"É um espetáculo político internacional que afeta a alma e o coração do povo guatemalteco, mas nós temos paz porque nunca derramamos ou nunca manchamos as nossas mãos de sangue dos nossos irmãos", declarou Ríos Montt aos jornalistas antes de ser transferido para um quartel militar que funciona como prisão.

Em prisão domiciliária, Ríos Montt viu o Tribunal Penal anular essa medida de coação e ordenar a sua prisão efetiva depois de conhecida a condenação.

Ríos Montt, 86 anos, governou a Guatemala num dos períodos mais violentos da longa guerra civil, que durou entre 1960 e 1996, sendo agora condenado por genocídio.

O antigo general começou a ser julgado em meados de março pela morte de cerca de 1800 indígenas da etnia ixil, cometidos na região de Quiche, no norte da Guatemala, epicentro da guerra civil.

Cerca de 500 pessoas marcaram presença na primeira audiência do julgamento, a 20 de março, que durou cerca de cinco horas, durante a qual Efraín Ríos Montt reiterou que não tinha conhecimento de que o Exército estava a levar a cabo massacres.

Este é o primeiro julgamento por genocídio que decorre da guerra civil da Guatemala, a qual opôs guerrilhas de esquerda e forças governamentais e terminou em 1996, com um balanço de 200 mil mortos ou desaparecidos, segundo dados das Nações Unidas.

Além dos 50 anos por genocídio, Rios Montt foi ainda condenado a outros 30 anos por crimes contra a Humanidade e crimes de guerra.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Bambamarca: encuentros de mujeres en lucha


Danilo de Assis Clímaco*
Doña Barbarita, presidenta de la Central
entre 1990 y 1996, período auge.
Foto de Vilma Rodríguez Chihuán 


La región de Cajamarca, en el Perú, es objeto de numerosos proyectos mineros que afectarían de forma agresiva sus más importantes fuentes de agua y, por lo tanto, la condición de vida de más de un millón de personas. La coyuntura actual gira alrededor del proyecto Minas-Conga (o simplemente “Conga”), impulsado por la empresa estadounidense Newmont y la peruana Buenaventura, ya aprobado por el gobierno peruano y que debió haberse iniciado con normalidad hace un año. Sin embargo, la resistencia de la población local, sobre todo de las zonas que serían más afectadas: Bambamarca y Celendín, fue contundente, provocó la caída de dos gabinetes ministeriales y logró la suspensión parcial del proyecto. Actualmente, la lucha sigue por la detención completa de Conga y por la declaración de su inviabilidad.


El espléndido intercambio de experiencias y energías sobre el cual se construyó el relato abajo tiene que ver con el nuevo impulso organizativo por parte de las mujeres en todo el Perú, en Bambamarca especialmente, y transborda por lo tanto la lucha específica contra Conga, sin dejar de ser parte crucial de ella. 



En San Juan de Lacamaca, en el distrito de Bambamarca, se encontró el pasado 3 de septiembre un grupo heterogéneo de mujeres: las de la misma comunidad, algunas de ellas iletradas, otras regidoras del municipio; las líderes de la Central Única Provincial de Mujeres Ronderas de Bambamarca (la Central); Lourdes Huanca, moqueguana y presidenta de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (FEMUCARINAP); Rosa Cercado, profesora y Secretaria del Frente de Defensa de los Intereses Ambientales de Hualgayoc; además de Vilma Rodríguez Chihuán, activista limeña que se lanzó a Cajamarca a apoyar la lucha contra Conga; y una representante del Servicio Educativo Rural, SER. También el alcalde, algunos hombres de San Juan y este quien ahora les escribe, auto-invitado cariñosamente recibido.



El refortalecimiento de la Central Única Provincial de Mujeres Ronderas de Bambamarca



El encuentro fue impulsado por la Central, con el objetivo de incentivar a las mujeres de la zona de San Juan de Lacamaca a crear un Comité con participación formal en la Central. Fue un evento común en los últimos dos años de gestión de la Central que, bajo la presidencia de doña Clemencia Ruiz, ha buscado con bastante éxito restablecer la fuerza que la Central tuvo hasta los noventa y que había perdido en los años 2000, en parte porque había cumplido en larga medida su principal objetivo: detener los robos en las comunidades; pero también porque la participación de las entonces líderes en la política partidaria supuso su distanciamiento de las mujeres de base.



Este nuevo impulso de la organización, como luego me lo contaría una de las lideres de la actual gestión, doña Blanca Llamoctanta –persona fuerte como nadie, que sobrevivió a los ocho disparos que le propinó la policía en un desalojo de tierras en los años 90–, parte del principio de que la Central solo será fuerte si las mujeres que la componen lo son individual y colectivamente. El proceso organizativo, así, exige una forma democratizadora, que busca transcender los liderazgos personalizados.


El evento tuvo dos partes, en la primera, de capacitación, la representante del SER y Vilma Rodríguez expondrían sobre temas propios. En la segunda, de debate, las mujeres de San Juan de Lacamaca designarían un comité que se encargaría de realizar una asamblea interna, en la que designarían sus representantes para formar parte de la Central. La presencia de Lourdes Huanca fue una oportunidad de última hora, surgida por su participación en la ciudad de Cajamarca –a dos horas y algo de Bambamarca[1]– en un evento organizado por la ONG Grufides (Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible).

Lourdes Huanca y doña Paula haciendo la mística
(hacer click para ampliar la imagen)
El evento empieza con la realización de una mística, por parte de las mujeres de la Central y de Lourdes, es decir, un ritual de reconocimiento a la madre tierra con los productos que ella nos nutre. Tras ello, el alcalde pronuncia algunas y enseguida hay una breve charla de doña Blanca, quien arenga por la necesidad de que las mujeres estén informadas y organizadas, de modo que no puedan ser engañadas, utilizando para ello el ejemplo de aquellos que quisieron disuadir a las mujeres de no marchar contra Conga con el argumento de que por hacerlo dejarían de recibir los 100 soles del Programa Juntos[2]. Pero carga sobre todo contra quienes, incluidos los partidos políticos, buscan dividir a las rondas cooptando pequeños grupos que se arrogan representar a las demás mujeres.

FEMUCARINAP – todaslasluchasalmismotiempoahora.

Lourdes Huanca durante su charla
(hacer click para ampliar la imagen)
FEMUCARINAP es consciente de que, al no saberse cuáles serán las luchas del futuro, mejor es meterse en todas las del presente. La intervención de Lourdes se pasea por todos los temas con increíble fluidez. Habla de las políticas económica, social y cultural y de cómo las mujeres deben comprenderlas todas. Habla de la tierra, el agua, las semillas que permiten a las mujeres subsistir y resistir, es decir, de la seguridad alimentaria[3]. Y habla de Bambamarca, Celendín y Cajamarca, del ejemplo de su lucha contra Conga, que es por ello que FEMUCARINAP está con ellas, porque es necesaria la cohesión y la organización de las mujeres. Dice que a las mujeres se les enseñó a cuidar el territorio y que ni falta recordar que lo hacen muy bien, pero que no les han hablado del territorio de su cuerpo, que deben comer tanto como sus maridos, porque como ellos trabajan y como ellos se cansan y con ellos deben dividir las tareas al final del día. Y es necesario también la felicidad y el amor, que son derechos. Hace bromas, todas nos reímos. Y habla del orgasmo ‘¿qué será eso?’: el calor y el amor que sienten y tienen el derecho de sentir por igual hombres y mujeres, la necesidad también de saber sobre salud sexual y reproductiva para enseñar a nuestras hijas e hijos. De ahí el tener que estar organizadas, no solo para participar de los programas del gobierno, sino más para resistir y asumir lugares políticos. E insiste con la organización, la cohesión, el sacrificio, la necesidad de hacer cuadros, sobre todo de jóvenes, que van a impedir que la organización se hunda. Y que la posibilidad de que las compañeras de la organización salgan a la política partidaria debe venir de un acuerdo dentro de la organización, el cual debe ser firmado por la compañera candidata. Pero la mujer no puede ser un adorno del hombre, como si fuera un florero: debe hacerse valer, tomar la palabra, intervenir, hablar. Igualmente importa la alianza con las ciudades para resistir. Y termina hablando de los encuentros de FEMUCARINAP: del de jóvenes que habrá en Lima en septiembre, para el cual espera a todas y del que se hará en octubre en Bambamarca. Las mujeres están contentas, entusiasmadas.

Doña Blanca interviene... ¿charlando o cantando?
Foto de Vilma Rodríguez Chihuán

Serrano de Bambamarca
(de Segundo Custodio Hoyos Huilcamango
y
Alejandro Fernández Mori)
Me dicen que soy serrano,
te entrego mis comprobantes;
si soy serrano,
serrano de Bambamarca.

Mi tierra es preciosa,
mi tierra de Pencaspampa;
donde se baila,
a puro son de caja.

Sus campos son preciosos
y muy productivos;
donde se cobijan,
todos sus nativos.

Mi raza es de indio,
yo no lo puedo negar;
pero de un corazón sano,
para poderlo entregar.
La imposible tarea de hablar tras Lourdes le tocó a Vilma, quien trabaja desde hace más de una década con mujeres indígenas. Habla y hace hablar a las mujeres sobre la cultura y lo indígena, sobre cómo se sienten con respecto a esta última palabra, sobre su importancia para las luchas contemporáneas. La representante del SER hablaría de los espacios instituciones en los cuales las mujeres campesinas pueden incidir políticamente. Entre una charla y otra, un descanso: Doña Blanca, conocida también como La Pastorita por sus dotes de cantante, jala cánticos que son alegremente respondidos, entre ellos el huayno “Serrano de Bambamarca” y un otro en alusión a la lucha contra Conga.

Y tras las charlas, doña Clemencia y sus demás compañeras de gestión en la Central arengan a las mujeres para que acepten conformar una junta de cuatro integrantes para que visiten a las distintas comunidades del centro poblado de San Juan de Lacamaca y conformen un comité zonal. Las mujeres aducen tener otras responsabilidades, buscan demorar el proceso, esperar una reunión más en la que haya más mujeres para solo entonces dar el paso. Hablan de las luchas recientes, de sus dificultades, del Programa Juntos, de la lucha contra Conga y su orgullo por ser parte de ella. Finalmente, cuando parecía que no se formaría la junta, se logra. No he podido saber quienes eran todas ellas, pero una era una joven regidora de Lacamaca y otra Yenni, una joven estudiante, muy amiga de Rosa del Frente de Defensa.

Dicha

Tras el evento, todas contentas. Sirven el almuerzo, conversamos sobre varias cosas, volvemos a Conga y al Programa Juntos. Tras el almuerzo, las mujeres del centro poblado en su gran mayoría se retiran, entre las que se quedan está la joven regidora, quien recuerda con emoción el evento de la FEMUNCARINAP en San Marcos (a cinco horas de Bambamarca), en el mes de junio, cuando casi mil mujeres tomaron la plaza de la ciudad. La conversación gira alrededor de Lourdes y de los tres eventos que la FEMUCARINAP ahora impulsa: el Encuentro Nacional de Mujeres Jóvenes de la FEMUCARINAP en Lima, al que Lourdes dice esperar por lo menos 15 jóvenes mujeres de Bambamarca –pero también hombres, así como las dirigentes ya no tan jóvenes[4] –; el 15 de octubre por el Día de la Mujer Campesina, un evento en la plaza de Bambamarca en el que pretenden ubicar entre 600 y 1000 mujeres de toda Cajamarca, además de por lo menos una de cada región del país que Lourdes y la dirección de FEMUCARINAP se encargarán de llevar. Y en noviembre el Encuentro Macro-regional Norte de la FEMUCARINAP, en Celendín, en donde nuevamente se congregarían centenas de mujeres.

Es difícil transmitir el ambiente de entonces, pero cierto es que el encuentro entre las mujeres era sentido por todas como una gran dicha, la cual arriesgo a decir, vendría de la perspectiva de un futuro próximo que se avecina como verdaderamente nuevo, en el cual ellas se encontrarán varias veces, trabarán batallas y descubrirán entre sí muchas fuerzas.

La violencia de la “democracia representativa” 

Tras regresar a la ciudad de Bambamarca –donde viven algunas de las integrantes de la actual gestión de la Central– tomamos café en casa de doña Blanca. Las ronderas informaron a Lourdes sobre los intentos de cooptación de las mujeres ronderas por partidos políticos de la región. Algunas de las allí presentes habían recibo propuestas al respecto. Se negaron porque aceptarlo es considerado necesariamente división de las mujeres, por lo cual quien lo haga es vista automáticamente como enemiga de la Central. Su preocupación es saber que no todo está en sus manos, es decir, que hay ya la conformación de organizaciones de mujeres que, bajo diferentes denominaciones, sirven al objetivo de diferentes partidos políticos y que tales organizaciones buscarán romper las bases de la Central.

Como para tantas(os) teóricas(os) y militantes mundo afuera, para las ronderas de Bambamarca la democracia formal es ante todo un modo de expropiar a las gentes del poder concreto que tienen en las organizaciones que han tejido según sus necesidades prácticas.

La respuesta a ello es la intensificación de los compromisos. Como decía Jorge Camacho de Grufides, el compromiso de las ronderas es íntimo y profundo, como una misión. Una misión democrática: se trata de que las mujeres se organicen, se reúnan, se fortalezcan y tomen juntas las decisiones sobre su vida y la de sus comunidades. No hay nada más bonito que luchar, dice doña Barbarita.

Un poquito del día después

Al día siguiente Doña Blanca me contó de cierta vez se encontró con Gregorio Santos–el presidente regional de Cajamarca– y le hizo recordar cómo los y las ronderas punen a quienes les traicionan. Es aún poco probable que hoy por hoy las rondas tengan la capacidad de tratar a los líderes formalizados –alcaldes, gobernadores, etc.– como si fuera un ciudadano más. Pero el hecho de que doña Blanca se atreva a hablarle así al presidente regional no es cualquier cosa. Expresa un deseo cada vez más legitimado de reabsorber a los líderes en una ciudadanía normal y corriente. Y habrá algún momento aparentemente súbito en el que esto ocurra. Cruzo los dedos para que sea ayer.


* Agradezco a
[1] Lourdes y yo (que también estaba en el evento de Grufides) salimos a las 5:30 de Cajamarca para llegar a las 8 a Bambamarca y de ahí casi inmediatamente subirnos – y agarrarnos – a la parte de atrás de una camioneta junto a las líderes de la Central, por otros cuarenta minutos, hasta San Juan de Lacamaca. La Central, además, llevaba algunos de los insumos para el almuerzo, que sería complementado por las mujeres de Lacamaca. Lourdes se marchó de Bambamarca a las 4a.m. del día siguiente, una vez que debía regresar a Lima para irse –en 24 horas de viaje– a participar de un evento en Pucallpa, ciudad amazónica.
[2] El Programa Juntos otorga 100 soles a cada familia en situación de pobreza que tenga un hijo en edad escolar
[3] De entre todas las luchas, me decía Lourdes la noche anterior en Cajamarca, la por la seguridad alimentaria ocupa un lugar especial en el corazoncito de la FEMUCARINAP.
[4] Como se habrá notado, los eventos sean de jóvenes, sean de mujeres, no son exclusivos de los respectivos grupos, de ahí que los hombres hayamos estados en esta reunión en San Juan de Lacamaca y que estemos invitados junto a las mujeres mayores a estar en evento de jóvenes.



Momentos antes de dirigirnos a la camioneta que nos llevaría de regreso a Bambamarca.
foto de Vilma Rodríguez Chihuán 

Doña Blanca, Doña Paula, Lourdes Huanca y Vilma Rodríguez, foto que saqué agarrado
al techo de la camioneta que nos llevaba a San Juan de Lacamaca