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jueves, 5 de abril de 2012

Un rasgo esencial pero muy olvidado del eurocentrismo: la usurpación de todo saber


Danilo Assis Clímaco

Ese resultado de la historia del poder colonial (la imposición de una misma identidad ‘racial’, la de ‘indios’, a pueblos muy distintos: chimús, aztecas, aymaras, etc.) tuvo dos implicaciones decisivas. La primera es obvia: todos aquellos pueblos fueron despojados de sus propias y singulares identidades históricas. La segunda es, quizás, menos obvia, pero no es menos decisiva: su nueva identidad racial, colonial y negativa, implicaba el despojo de su lugar en la historia de la producción cultural de la humanidad.
Aníbal Quijano, Colonialidad del Poder, Eurocentrismo y América Latina , 2000 (negritas mías, cita levemente modificada, texto completo aquí)

La gran suerte de Europa es haber sido un cruce de caminos
Aimé Cesaire, Discurso sobre el colonialismo (2004 [1950], p. 13).

Hace unos días escuché a uno de los grandes exponentes del pensamiento decolonial afirmar que el eurocentrismo invalida el conocimiento latinoamericano. Es una aseveración muy frecuente, pero equívoca, que ignora y contribuye a la perpetuación de un rasgo esencial y permanente del pensamiento eurocéntrico: la asimilación de los conocimientos no-europeos como si fueran europeos.

Podríamos hacer un listado infinito, pero limitémonos a algunos ejemplos: la concepción de igualdad social entre todos los seres humanos emerge con el encuentro de Europa con pueblos indígenas, notoriamente andinos y amazónicos (Quijano, 1988), las relaciones capitalistas de explotación del trabajo surgen con los musulmanes, las técnicas de explotación fabril son creaciones de esclavizadxs negrxs en el Caribe, los conocimientos etnobotánicos en las expediciones científicas europeas en Latinoamérica fueron en su mayor medida obtenidos junto a las/os originarias/os de nuestro continente. Así, el conocimiento científico, la democracia, el capitalismo o sus fábricas no son solamente europeos como aprendimos a creer. Son conocimientos de  muchos pueblos, de largas e interconectadas historias, articulados según los intereses de quienes dominaban y dominan en eso que hoy conocemos como Europa.

La vida humana es única a cada momento, no puede dejar de reinventar su propia historia siquiera bajo severa dominación. Y lxs dominantes solo pueden perpetuarse como tales si lo comprenden y constantemente reencaminan la vida de las gentes dominadas según sus intereses. El eurocentrismo no invalida el conocimiento de los otros pueblos, sino que los asimila según sus intereses, a la vez que oculta o ignora el carácter de usurpación de ello.

Este mundo lo hacemos constantemente dominadxs y dominantes, “indígenas” y “negras/os” y “europeas/os”, en medio a conflictos que los/as últimas/os logran torcer en larga medida hacia sus intereses. Suponer que el conocimiento no-europeo es simplemente invalidado, es aceptar tácitamente que Europa marca el ritmo del mundo y que Latinoamérica vive en otra dimensión. Es desconocer nuestra historia, nuestra humanidad.

P.D.: Jaime Coronado y Pablo Quintero, a quienes agradezco por leer y debatir las ideas arriba, me recomendaron aclarar que eurocentrismo no es etnocentrismo, es decir, no es meramente la valoración del saber de mi pueblo como superior al de los demás. Eurocentrismo es sobre todo la imposición como hegemónico de un determinado modo de conocer, impulsado por los intereses burgueses, sobre los demás modos de conocer del mundo, incluso los que había en “Europa”. No hay aquí espacio para adentrar más en esas cuestiones, les recomiendo hacerlo en esta maravillosa obra: Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina, de Aníbal Quijano.


Bibliografía

CÉSAIRE, Aimé. Discurso sobre el colonialismo. Madrid: Akal Ediciones, 2006. En Internet: http://www.ceapedi.com.ar/imagenes/biblioteca/libros/173.pdf.

QUIJANO, Aníbal.     Modernidad, Identidad y Utopía en América Latina. Lima: Ediciones Sociedad y Política, 1988. En Internet: http://es.scribd.com/doc/60929758/9/MODERNIDAD-IDENTIDAD-Y-UTOPIA-EN-AMERICA-LATINA

QUIJANO, Aníbal. Colonialidad del Poder, Eurocentrismo y América Latina. In.: Lander, Edgardo, comp. Colonialidad del Saber, Eurocentrismo y Ciencias Sociales. CLACSOUNESCO 2000. En Internet: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/lander/quijano.rtf.

viernes, 23 de marzo de 2012

Tajo abierto, de DCT, DCerTor, Daniel Cortés

Obra del graffitero DCT, en Miraflores, Lima, en el contexto de la lucha contra la minería de Conga en Celendín, Cajamarca. Conga no va!
Para una mejor apreciación, favor hacer click sobre las fotos
Otras obras de este gran artista en: http://www.flickr.com/photos/decearte/

domingo, 4 de diciembre de 2011

Muere Sócrates, futbolista insumiso

 “Los futbolistas somos artistas y, por tanto, somos los únicos que tenemos más poder que sus jefes”, dijo Sócrates una vez. Ello solo habrá sido totalmente verdad en la época de la Democracia Corinthiana, de la cual él fue parte. Esta experiencia única en el fútbol brasileño, que duró entre 1982 y 1985, consistió en la toma de decisiones colectivas sobre los más variados temas: cuales jugadores serían contratados, a cuales no se les renovaría, cuales jugarían. Abolieron también las concentraciones. Las decisiones eran tomadas por los votos de jugadores, comisión técnica, directivos y trabajadorxs, valiendo lo mismo el voto del presidente del club, el de cada una(o) del personal de limpieza o el de un jugador suplente.

La experiencia fue interesantísima: si a finales de 1981 la pésima gestión económica había supuesto una peor campaña deportiva, en los siguientes dos años el Corinthians ganó dos títulos del campeonato paulista y no sólo se saldaron las deudas, sino que la caja del club registró un positivo de tres millones de dólares. Además, el equipo estampó en sus camisas frases de apoyo a la lucha por el regreso a la democracia en el país.

Pero tras dos años de malos resultados deportivos (1984 y 1985) y la progresiva importación del modelo empresarial europeo de gestión deportiva en el país, la democracia se deshizo. Nuevamente y como casi siempre, los jefes del fútbol volvieron a utilizar la sangre de los artistas para vivir. El eterno problema del fútbol y del mundo: la expropiación del poder.

Sócrates intentó entonces suerte en la Fiorentina, pero le fue muy mal: en el equipo había una división entre dos grupos y Sócrates hizo que todos se sentaran en una mesa para conversar y logró con ello la enemistad de todos. Se fue de Italia, además, con la fuerte sospecha de que sus ex-compañeros amañaban partidos.

Entonces recibió una invitación para jugar en el Flamengo, la cual aceptó porque le fascinaba la idea de jugar con Zico. Pero igual le fue mal: se lesionó por un tiempo, jugó tres partidos con Zico y este se lesionó. Al final, después de ocho meses en los cuales nunca le pagaron, se marchó.

Se fue entonces al Santos, para terminar su carrera con otra mala experiencia. Basándose justamente en la fama de Sócrates, el Santos logró un contrato para hacer algunos juegos por Asia. Una vez allá, los dirigentes del equipo empezaron a aceptar otras invitaciones, explotando al máximo la salud de sus jugadores, por lo cual Sócrates se tomó un avión de regreso.

Aparte de sus carrera en los clubes, fue capitán de la más bella selección brasileña de los últimos 30 años, la del Mundial de España de 1982.

Fuera de los campos, ejerció de médico y escribió por muchos años una columna en la revista ‘de izquierda’ Carta Capital, en dónde defendía el fútbol-arte y denunciaba la corrupción generalizada en el deporte. Fue por un tiempo también entrenador y buscó implementar ‘democracias’ en sus clubes y aunque disfrutó de las experiencias, se reía de los conservadores que eran los futbolistas en el ejercicio de su autodeterminación.

Pero parte de su insurgencia estaba en el consumo del alcohol y del tabaco. En este año tuvo fuertes infecciones hepáticas que lo llevaron a ser internado tres veces. Tardó mucho en caer en la cuenta de los males que puede causar el alcohol. Había hablado con sus amistades que iniciaría una campaña de reflexión al respecto. Pero no le alcanzó. Nos dejó hoy día, a sus 57 años. Día en que el Corinthians ganó y le dedicó su quinto campeonato brasileño.

Vai na paz, doutor Sócrates.

Danilo de Assis Clímaco

lunes, 6 de junio de 2011

El placer de reírse de la derecha

(dibujos de Carlín)

Toy feliz, voy por la calle, recuerdo a PPK y Castañeda peleándose como niños ayer en la tele y me río. Recuerdo que hace tres días, inducido por encuestas canallas, creí que Keiko ganaría y me deprimí. Y entonces me río de la encuesta que engaña pero no gana. Y me imagino a Keiko super triste por su padre que se va a pudrir en la cárcel y me da pena, pero se me pasa rápido y me río de su esperanza frustrada. Habrán dormido con el dolor de la derrota en sus corazones, como dice mi amigo Bruno, jajaja. Me río a carcajadas en medio de la calle cuando me acuerdo que Rafael Rey y Rey casi llegó a ser vice-presidente. Me parece justo con la historia el que haya sido la barbaridad perpetradas hacia 300 mil mujeres esterilizadas lo que

sensibilizó a mucha gente contra la dinastía fujimorista, aunque la gravedad de eso no me hace reír. Pero sí me río de las caras frustradas de periodistas no vendidos sino simplemente tontos. Y me emborraché ayer con cinco licores diferentes y abracé a gente que recién conocía (incluso a un Keiko-korazón). Y entro en el Facebook a cada rato para ver la alegría de mis amistades y su rabia dignísima.


Es nuestro momento, porque después que la izquierda empiece a montar su gobierno ya la cosa no será tan graciosa. La derecha se recompone rápidamente, se pelean y se matan entre ellos, pero quedarán los más fuertes y además tienen hijos: dentro de poco estará la hija de Keiko y nieta de Alberto Fujimori que además de nipona es medio gringa, la auténtica PPKeiko y que las diosas nos libren. Por eso hay que estar alertas, no podemos vivir siempre riéndonos de la derecha: ellos son torpes, carniceros, se roban a todo el mundo y entre ellos, burros, contradictorios, pero parte de todo ello es que nos riamos: reír nos hace creer un poco superiores, nos recompensa y eso a ellos les conviene, porque dejamos de pensar y actuar.

Ya me puse triste escribiendo esto último y no es la hora, pensar es para después, pero es fácil volver a ser feliz, por ejemplo, recordando que ellos la tenían fácil, era no más dejar a Toledo ganar, pero noooooooo: codiciosos, racistas, se ven más reconocidos en blancos como AGP o PPK, a quienes les da completamente igual eso de distribuir renta. Toledo es bien de derechas, pero cerca de esos es la madre Teresa, por eso se lo bajaron, se inventaron a PPK y se jorobaron. Que risa me da. Un poco de asco y de disgusto con la humanidad, pero mucha risa.

Y me encanta que se hayan tenido que bajarse, callar y ocultar a Vargas Llosa, huhahahaha, élite de mierda, solo piensan en plata y lo que más tenían que les acercaba a Europa, su nobel, lo prefirieron ultrajar: son tan asquerosos que incluso su gigante complejo de no ser totalmente blancos europeos es menor que sus ganas de tener más y más plata. Jajaja, no me había dado cuenta de esto ¡Que rabia feliz! La derecha se quedó solo lo que es: mierda con plata. Y la tal conciliación es un rollo, he trabajado con hombres autores de violencia contra pareja y sé que hay reconciliación cuando hay distribución de poder. Obviamente como ustedes tienen mucho poder, voy a decirles buenos días cortésmente, porque somos débiles y no hay como meterles en la cárcel como se merecen. Y ya se me fue la felicidad otra vez, pero ya volverá y la rabia y la dignidad moral me hacen bien ahora. Jajajajaja ya estoy feliz otra vez.

¡Y viva tanta gente buena que lucha y lo feliz que somos de conocernos! ¡Les quiero!

¡Y Rafael Rey y Rey no es nuestro vice-presidente!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!









lunes, 25 de abril de 2011

¿Cuando se sabe, cuando se comprende?

A mis estudiantes, para que tengamos confianza en nuestras cabezas

Hacia el 2002 teníamos un grupo de discusión en Brasilia y una vez nos propusimos discutir el texto Civilidade dissimulada, de Homi Bhabha. No voy a hablar del texto sino de mi relación con él, que supongo haber sido parecida a la que mis compañerxs de grupo tuvieron con el mismo, pese a que quizás mi memoria me juegue una mala pasada.

Creo que estábamos en todas las reuniones Marcelo, Anand, Ernesto y Cacá y el texto nos resultó bien difícil de comprender. En el primer día de discusión no nos salió nada, intentábamos articular algunas ideas sobre por dónde iba el texto, leíamos algunos fragmentos, pero nada de encontrarle sentido. Entonces decidimos que en una semana volveríamos a discutirlo. Lo releí algunas veces con harta atención, pero seguí sin comprenderlo. Se pasó la semana y en la segunda reunión igual no la veíamos. Entonces empezamos a leer el texto desde su inicio, en voz alta, e íbamos tejiendo algunas reflexiones, pero literalmente no avanzamos mucho, creo que llegamos solo a la tercera o cuarta hoja en una reunión que habrá durado más de hora. Y nos dimos otra semana más para leerlo.

Entonces yo ya estaba harto, no sé los otras cuatro. Cuando recordaba que tenía que releer aquél texto, me sentía empalagado, no lograba volver a abrirlo y solo alcancé a obligarme el día antes de la reunión. Pero cuando empecé a leer, comprendía todo. Me quedé muy sorprendido. Yo ya habría reflexionado sobre experiencias anteriores en que textos muy difíciles se me hacían comprensibles tras algunos días o semanas, pero nunca me había sido tan evidente y repentina la distinción entre no tener ni idea y tenerlo todo claro. Entonces, bueno, me fui a la tercera reunión contento porque había descifrado el texto pesado ese y resultó que también lo habían hecho mis compas del grupo. Incluso, con poco respeto a nuestras limitaciones recientes, Ernesto llegó a decir algo como ‘este texto no ofrece ninguna dificultad’.

Personalmente, yo había tenido una intuición que se me volvió fundamental para mi actividad pensante el verano del 2001: había comprado dos libros de Judith Butler en Buenos Aires, libros absolutamente intragables si los buscas comprender frase por frase. A mitad del primero decidí que lo iba a leer sin detenerme mucho en lo que no comprendía, un poco como si fueran noticias seguiditas de periódicos y la verdad es que resultó bastante bien. La información me iba entrando en la cabeza tarde o temprano y desde entonces viene siendo ese mi proceder general de lectura. Leo y lo que entra en mi cabeza entró. A veces tardo bastante, años, para darme cuenta que comprendí algo.

Eso es un poco lo que busco explicarles a mis estudiantes, para que no tengan miedo de textos difíciles. Siento que perdí mucho tiempo tratando a los textos con más respeto que se lo merecían y que ese aprendizaje puede servir a otras personas. Obviamente sé que no siempre se puede leer un texto más o menos críptico sin cierta angustia, sin sentir necesidad de comprensión más o menos inmediata. Sé también que cada quién tiene su ritmo, su propia manera de aprender, que tendrá – si le interesa – que pensar al respecto y descubrir sus propios ritmos. Lo que tiene de graciosa esa experiencia del grupo de Brasilia es, personalmente, la velocidad del cambio entre no-comprensión/comprensión y, grupalmente, que nosotrxs cinco hayamos tenido un ritmo bastante parejo en nuestra interacción con el texto. Eso último todavía no me lo explico.