Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de mayo de 2014

La bananización del racismo

por Ana Maria Gonçalves
(el artículo original, publicado el 29 de abril en portugués, se encuentra aquí: http://blogueirasnegras.org/2014/04/29/a-babanizacao-do-racismo/)

No me gusta mucho escribir textos al calor del momento, pero ahora va así, con emoción, porque el caso pasó de los límites. Principalmente porque sería mejor aclarar varios puntos de esa historia, que no es tan sencilla como parece.
Camisa vendida a 30 dólares
De momento, sabemos que la idea partió del padre de Neymar, quién también gerencia sus negocios: “el padre de Neymar nos llamó y pidió que creáramos algo. Surgió esa idea de que la mejor manera de acabar con el prejuicio es usándolo”, dijo Guga Ketzer, socio y vicepresidente de creación de la agencia Loducca, responsable por esta campaña que envuelve Neymar, a quién auxilia en términos de imagen. Campaña que, además, Ketzer intenta revestir con otro nombre, más digerible, denominándola “movimiento”.

Quizás, incluso, basándose en una idea del movimiento negro. Según él, la campaña creada por la agencia, junto con el staff de Neymar, no tiene matiz publicitario, pues no vende nada. Bueno, pero es exactamente ese el principio de las agencias de publicidad que conocí bien por trabajar en el área por más de 13 años: vender algo mientras se hace pasarlo como un favor. Es claro que están vendiendo la imagen de su cliente como el niño-publicidad antirracismo en el Mundial, puesto que este viene siendo ampliamente divulgada bajo el mote “Mundial Contra el Racismo y Por la Paz”. Yo, seguramente, aplaudiría la actitud de Neymar y de su padre si, en lugar de buscar una agencia de publicad (habrán pagado por la campaña, recibieron, o fue mediante el intercambio de visibilidad?) hubiesen buscado instituciones o personas que entienden de lucha anti-racista. O si usaran su prestigio para poner la agencia a servicio de esas instituciones. Porque lo que se vio fue una case de gran alcance, con un resultado extremadamente dañino para quién lleva la lucha en serio y no solo en la época en que esta tiene visibilidad.

El activista Douglas Belchior lo explica: “El racismo es algo muy serio. Vivimos en Brasil una escalada asombrosa de violencia racista. Ese tipo de postura y reacción despolitizadas y alienantes de deportistas, artistas, formadores de opinión y gobernantes tiene un objetivo claro: escamotear el real significado del racismo que genera desde bananas en campo de fútbol hasta el genocidio negro que sigue en todo el mundo”.

Así es. Es esa la actitud despolitizada de la agenciad de publicidad de Neymar, comprada por millares de personas a quienes el racismo dice muy poco, porque no los hiere directamente, que genera “conceptos” y seguridades así, dichas por su socio y vice-presidente de creación: “descubrimos que la mejor forma de combatir el racismo sería ridiculizar los racistas”. O sea: ese bando de negros incompetentes, hace siglos intentar crear aquí y allí una manera de combatir el racismo, aun no se habían dado cuenta de la modernísima técnica de ridiculización de la cual son víctimas casi diariamente. O aun: “Es una manera brasileña de tratar el asunto. Hay algún problema? Entonces dámelo que me lo comeré (…) es una cosa bonita”. Es lindo, de hecho, ver otro blanco diciendo quién es brasileño y quién no, porque muchos movimientos negros, en los cuales actúan brasileños, quieren no engullir el racismo. Pero ese, según Ketzer, es nuestro destino: “como cuando somos niños y sufrimos un apellido. Si te incomodas mucho con él, seguro queda, por eso nuestra idea era la de no rehuir la pelea, encarar la polémica y engullir el problema”.

De verdad, me quedo preguntándome si ya había sido combinado antes que el próximo jugador víctima de una banana iría comerla -efectivamente, ello se comprobó algunos días después, N. del T.-, porque me parece todo orquestado. Puede ser paranoia mía, claro, pero ese discurso de engullir parecía estar ya listo… y haya garganta y estómago. Que no son los de Ketzer, claro. Porque, para esa campaña, él solo presta el cerebro, para resolvérnoslos a nosotros todo y de una vez: “La mejor manera de acabar con el prejuicio es quitar la palabra. De ahí vino la idea de crear un ícono para expresar eso, que es la persona comiendo banana.”

Eso es, gente, simple y directo. Lean nuevamente: la mejor manera de acabar con el prejuicio es quitar la palabra. De ahí la idea de crear un ícono para expresarlo: la persona comiendo banana. No se puede siquiera reírse de ese concepto porque el caso es grave. Millares, quizás millones de personas compraron la idea de que están haciendo algo relevante y decisivo para la causa antirracista exhibiendo sus fotos comiendo banana. Habrá Ketzer preguntado a sus funcionario negros (sí, ellos siempre son llamados para validar una actitud del patrón blanco, en una versión corporativa del “tengo amigos negros”) qué les parecía la idea?

Ideas… recientemente participé de una reunión con la presidenta Dilma. Fuimos convocados prácticamente de un día para el otro, mediante la SEPPIR (Secretaria para la Promoción de la Igualdad Racial, que tiene status de Ministerio desde el 2002, N. del T.) sin saber muy bien el motivo. Lo que nos fue pasado es que la presidenta estaba convocando una reunión con activistas de los movimientos negros. Solo eso. Sobre qué ocurrió allá, dejo los textos de Douglas Belchior y de Ana Paula Magalhães Pinto..

Entonces también pensé en escribir algo, pero confeso que otros escritos e incluso una esperanza de que las cosas tomaran otros rumbos adiaron mi idea. Porque, en el fondo, realmente quería yo creer que el Mundial podría ser una oportunidad para hacer un trabajo interesante contra el racismo. Hubo la promesa de nuevas reuniones y de que participaríamos activamente en la elaboración de la campaña que se estaba gestando. Si tales reuniones ocurrieron, no lo sé. Y tampoco creo que iría, porque salí de la reunión sintiéndome mal, pensando en las barbaridades que han sido hechas para que el Mundial ocurra. Pero esta campaña de Neymar, apoyada por Dilma, me hizo decidir de vez que, si hay “Mundial contra el racismo”, soy oposición. Del Mundial y de la campaña. Quiero dejar claro que sigo dando todo mi apoyo a la SEPPIR, que viene realizando un excelente trabajo dentro de las condiciones más desfavorables, pero creo que es un absurdo que sea tratada como mera coadyuvante en esta jugada mercadológica de la presidencia y del Ministerio de Deportes. ¿Va haber campaña contra el racismo en el Mundial? Que la articulación sea de la Secretaria para la Promoción de la Igualdad Racial, y no del Ministerio de Deportes.

La idea que oímos en aquella reunión, de la presidenta Dilma, es la de que el slogan adoptado será “Mundial contra el Racismo y por la Paz”. Me pregunto qué racismo y qué paz, porque tal y como va la articulación de uno y otro, están quedándose en las manos de jugadores, directivos y figuras mediáticas oportunistas y alienadas que nunca se interesaron seriamente por el asunto. Y de la Policía Militar, de las Fuerzas Armadas y mercenarios extranjeros. Me atengo aquí a hablar solo de racismo, asunto por el cual me siento mejor informada. A esa altura del campeonato, algunos de los personajes que tenemos en campo son:

- El Ministerio de deportes, encabezado por Aldo Rebelo. Según la presidenta fue suya la idea de combatir el racismo y proclamar la paz, mediante videos con personalidades brasileñas y extranjeras que serían exhibidos en los estadios, antes de los partidos. Sería de él también la idea de poner jugadores en campo, cargando flámulas contra el racismo y por la paz. O sea, nada nuevo en el front, ni nada que salga del padrón ‘para turista’. Y mira que, en 2013, él y la ministra de la SEPPIR, Luiza Bairros, se habían reunido para discutir proyectos para el Mundial:

“destacamos la demanda de la creación de oportunidades para emprendedores negros y negras y también de la creación de observatorios de discriminación, una idea que surgió en Bahia y que pretendemos esparcir por todas las ciudades-sedes del Mundial 2014”, resumió Luiza Bairros y añadió: “Paralelamente a eso, en el caso específico del Mundial, el observatorio también puede prever la realización de fiestas populares, de modo que podamos, en todos esos lugares, aprovechar la inclusión efectiva de artistas y grupos culturales populares”.

Me parece que las sugerencias de la Ministra no fueron oídas. Incluso, me parece que Rebelo se olvidó completamente de esa reunión, porque dijo a la presidenta Dilma que la idea de hacer algo contra el racismo durante el Mundial había sido suya. Interés que suena, como mínimo, contradictorio con su trayectoria en relación a los intereses de la población negra. O en completo acuerdo con su actitud de no oírnos cuando buena parte de los movimientos negros estaba combatiendo la presencia de racismo en Caçadas de Pedrinho, libro infanto-juvenil distribuido por el gobierno,  estuvo en contra.

Denunciábamos el racismo que denominaba como macaca de carbón a la personaje Tia Nastácia. Mírenlo bien: macaca. Término al cual solo ahora él pasó a ver un problema. Rebelo es gran defensor de Monteiro Lobato (escritor infanto-juvenil cuya obra es considerada como patrimonio nacional incluso por importantes sectores ‘progresistas’, N. del T.), racista que lamentaba, entre otras cosas, el que no hayamos tenido en Brasil una Ku Kux Klan: “país de mestizos dónde el blanco no tiene la fuerza para organizar una Kux-Klan es país perdido para altos destinos (…) un día se hará justicia a KKK, tendríamos entonces una defensa así, que mantiene al negro en su lugar y así estaríamos libres de la peste de los medios cariocas- mulatito haciendo el juego del gallego y siempre demoledor, porque el mestizaje del negro destruye (sic) la capacidad constructiva”.

Es Lobato que Rebelo homenajea al proponer el Día del Saci, que Rebelo quería como mascota del Mundial.

O sea, estamos bien con este propósito de acciones contra el racismo, ¿no?

El padre de Neymar, quién encomendó la campaña, debe haber aprobado al ministro también. Entiendo y me solidarizo con el dolor de un padre que ve su hijo ser objeto de racismo. Principalmente cuando este hijo no se ve como negro, como Neymar. Pero los ataques racistas contra él ya ocurrieron hace algún tiempo. ¿Solo ahora se tornó algo importante? Parece que sí, como si fuera oportunismo o una suerte de ganas de revanchismo frente a la crítica que Neymar recibió por participar en el  video-clip de los macacos de Alexandre Pires.

La presidenta Dilma, de quién nos gustaría ver mucho más empeño en causas importantes para la población negra, como las descritas en el mencionado texto de Douglas Belchior, apoya esa campaña de la Loducca y aun escribir un Twitter que peligrosamente resbala en la retomada de la idea de la “democracia racial”: “mostraremos que nuestra fuerza, en el fútbol y en la vida, viene de nuestra diversidad étnica, de la que nos sentimos orgullosos #‎CopaSemRacismo”.

No, el mundial no será sin racismo. A menos que nos sorprendamos todos con las recién descubiertas propiedades antirracistas de la banana. Nuestro bueno y viejo racismo seguirá durante y tras el Mundial, quizás solo no se manifiesta durante los partidos. Nos encantaría ser oídos y respetados más allá de las exigencias de la FIFA. ¡Racismo es crimen! Es muy sintomático la impunidad de ese crimen, peligrosa e inaceptable -resaltémoslo: inaceptable- que una jefa de la nación apoye una campaña que, en lugar de pedir punición para un crimen del cual muchos brasileños son objetos todos los días, incentive el consumo de bananas. ¿La dignísima presidenta tiene noción de lo que hizo? Racismo en Brasil es crimen, presidenta. No-afianzable. Imprescriptible. ¡Crimen! Años y años de lucha de los movimientos negros para que el racismo sea considerado crimen, país que con tantas dificultades duda en admitirse racista, todo se va por las bordas cuando una presidenta cree que está bien ‘punir’ criminosos -resaltemos: criminosos- con la “respuesta osada y fuerte” (palabras suyas en Twitter) de comer banana. Que ella desmonte los sistemas judiciales y penales e instale haciendas de bananas por todo el país, pues. De preferencia unos negros realizando el trabajo de plantar, cosechar, recoger y comer. Fiscalizados, claro, por el Ministerio de Agricultura, como en la época de la esclavitud.

Habrá aun tiempo para intentar esa estrategia durante el Mundial? Y exportar la tecnología innovadora para todos los países participantes que también luchan contra el racismo? Veamos Luciano Huck, gran oportunidad de inversión! Porque él viene corriendo por la lateral del césped:

- Luciano Huck (popular presentador de televisión, N. del T.), quién parece haber sido importante en la propagación de esa campaña, con sus millones de seguidores en Twitter. Intentando ganar dinero con el dolor ajeno, puesto que su familia rubia nunca fue objeto de racismo, estampó velozmente la banana de Andy Warhol (¿o quizás la camisa ya estaba lista, así como la campaña, esperando la oportunidad?) y se apropió del mote publicitario, vistiendo dos modelos blancos para reírse de nuestra causa y vender camisas a 30 dólares, en una sección que se llama “Camisas del bien”.

Me da escalofríos por todo el cuerpo cuando escucho el término “del bien” asociado a cualquier cosas relacionada al racismo, puesto que, si ustedes no lo saben “ciudadano del bien” era el nombre del principal periódico publicado por la Ku Klux Klan. Ellos que, bajo sus capuces, se creían ciudadanos del bien. Huck, probablemente, así como buena parte de los que adhirieron a esa campaña que incentiva la impunidad de un crimen, debe así considerarse. En la lucha contra el racismo, armadas con una banana justiciera.

De la misma manera cómo cualquier cosa dicha tras “no soy racista, pero…” es racista, esa campaña lo es, intentan empujárnosla diciendo que no. Esa campaña es vacía, burra, rasa, oportunista, irrespetuosa, criminal. Refuerza estereotipos y barra el diálogo, de ahí su éxito, ya que nadie quiere de hecho envolverse mucho con el asunto. ¿Te sientes ofendido porque adheriste y te pareció lo máximo? Anda a pelearte con Loducca, con el padre de Neymar, con Neymar, con Huck, con la presidenta Dilma, con las personas que nunca llevaron en serio el intento de diálogo con los movimientos negros que están, hace décadas, intentando establecer. Si hubiéramos logrado este diálogo, una de las cosas que podríamos percibir es la dificultad de vaciar la simbología impregnada en un ícono racista. La banana es un ícono racista, usado por racistas para insultar como monos a los negros. no es un publicitario que, de un momento a otro, va a declarar que ella no es ya un ícono racista. Ese pensamiento mágico ya fue intentado durante muchas décadas con la democracia racial. Sabemos que no funciona, y bananas tiradas al césped, gente imitando macacos aun están ahí para probarlo. Haciendo una comparación muy baja y algo falla, lo sé, pero necesaria para poner las cosas en perspectivas, pensemos si Huck tendría valor de vender camisas estampadas con la suástica, porque un publicitario y un jugador de fútbol dicen que, de un momento a otro, comprar biscochos en forma de suástica y fotografiarse comiéndolos es la mejor manera de resignificar ese símbolo y transformarlo en su contrario, borrando su historia y acabando contra el racismo anti-judío. Me gustaría verlo.

Lo que ocurrió en campo con Dani Alves (a quién presto toda mi solidaridad) podría haber provocado una discusión productiva, no hubiese sido vaciada por esa campaña infeliz y hubiera sido seguida, principalmente por su parte, de un discurso algo más consciente y consistente. Es palpable la falta de preparo de la mayoría de nuestros atletas para lidiar con el racismo cuando nos enteramos, por ejemplo, de la actitud (esta sí) de los jugadores de baloncesto de Los Angeles Clippers, quienes protestaron contra las declaraciones racistas del dueño del equipo, reuniéndose en el centro de la cancha, antes de un partido, retirando sus uniformes y usando las camisas al revés ocultando el logo del equipo.

En realidad, nos da vergüenza compararlos y en EEUU racismo siquiera es crimen. Más vergüenza cuando sabemos de la actitud de Obama que fue a público condenar una actitud increíblemente ofensiva y racista: “Tenemos que, constantemente, estar atentos a las manifestaciones racistas que nos dividen más de lo que resaltan nuestra diversidad como fuerza. Los EEUU siguen luchando contra el legado de la esclavitud y de la segregación, que aun está ahí, los vestigios de la discriminación (…) Creo que tenemos que ser claros y firmes en denunciarlas”.

Mientras, tenemos una presidenta que se presta al rol de aplaudir internautas que bailan sobre nuestros dolores, involucionan nuestras luchas y comen banana. Porque ella cree que resaltar nuestro origen común primate hará con que racistas, que siquiera asumen serlo, dejen de ser racistas. A vísperas de un Mundial en el cual quiere mostrar al mundo que somos modelo de combate al racismo.

Si nosotros no queremos pasar aún más vergüenza, ni digo como nación, pero como seres pensantes y actuantes en causas que nos son caras (racismo y paz, además de otras), esta es más que la hora de tomar la dirección de esa campaña. Con fuerza. Porque no nos podemos fiar de quienes están en el comando, fingiendo que piensan el problema, que se preocupan o lo resuelven, mientras solo lo empujar bajo la alfombra. Que tal pensar una campaña paralela, realista, denunciatoria y que eleve el nivel de esa discusión?


Traducción: Danilo Assis Clímaco

viernes, 5 de julio de 2013

Brasil: ¿popularizar, moderar o derechizar las protestas? Mínima aproximación a los actores, cronología de los acontecimientos de junio y perspectivas

4 de julio de 2013
Danilo Assis Clímaco



Las manifestaciones en Brasil nos sorprendieron a todas y todos, pero, pese a ineludibles lagunas y equivocaciones, ya es factible esbozar un cuadro de lo que viene ocurriendo. Es lo que intenté en las líneas que siguen, haciendo numerosas referencias a páginas webs de organizaciones y a textos analíticos, de modo a contribuir que el o la lectora siga indagando. Al final, links relevantes de organizaciones y medios.


Primeramente enumeraré los grupos políticos que efectiva o potencialmente ocupan un espacio importante en el escenario. Luego, expondré muy brevemente el momento político previo a la eclosión de los acontecimientos, seguido por una cronología de estos y de las perspectivas que ahora se abren.


Los grupos de actores

1. Quienes inician las protestas: los movimientos urbanos, provenientes sobre todo de clases populares y medias urbanas, sobre todo el Movimiento por el Pase Libre (MPL) y los Comités Populares depersonas afectadas por el Mundial.

2. La cúpula del PT, que dirige el gobierno nacional en asociación con un heterogéneo grupo conformado por partidos de izquierda y, principalmente, de derecha. Gravitan alrededor de esta cúpula muchos grupos del PT que podrían ser catalogados como de izquierda, pero que han perdido en larga media su autonomía.

3. La derecha ultraliberal y colonial (una parte de ella fuera del gobierno, otra adentro), interesada en profundizar la finacerización del capitalismo en el país, afianzar lazos (de dependencia) con el capitalismo internacional y maximizar sus lucros (ver Igor Grabois). El Gobierno del PT, pese a mantener el carácter capitalista de la economía y la sociedad, sustenta políticas de relativa, pero significativa, distribución de renta, lo que hiere los intereses de esta derecha. La figura de Lula –un ‘nordestino’, término geográfico-racial discriminatorio– es repulsiva para esta élite, que tolera algo más la de Dilma. Sus cabezas más visibles están en el Supremo Tribunal Federal y en los grandes medios (Globo, Folha de Sao Paulo, Veja y Estado de Sao Paulo, entre otros).  

4. Los pequeños grupos de izquierda urbanos: organizaciones negras, de barrios, culturales, sindicatos, los partidos de izquierda en la oposición (PSOL, PSTU, parte del PT), que desde el principio apoyaron las manifestaciones por el no aumento de las tarifas del transporte. Quizás aquí estaría también las organizaciones feministas y LGBT, quienes están sufriendo feroces ataques por parte de políticos evangélicos (en gran parte, aliados de Dilma) y están movilizadas hace meses.  

5. La gran masa de gente indignada, perteneciente a los diferentes sectores de las clases medias que ha salido a las calles desde el lunes 17 de junio, participando por primera vez en protestas.

6. Los sectores más pobres del país, sean urbanos o campesinos, en su gran mayoría no blanca: negros, indígenas o quilombolas y sus organizaciones. Constituyen la mayor parte del electorado del PT y hasta ahora han participado poco en las manifestaciones.


La previa del conflicto, un mínimo resumen

Desde el inicio del gobierno de Lula, la gran prensa ha noticiado profusamente todos los casos de corrupción asociados al PT, a la vez que ha minimizado los casos de los partidos opositores derechistas (PSDB, del ex presidente Cardoso y su aliado, el DEM). Pese a que estos dos partidos son, respectivamente, el tercer y el primer más condenados por corrupción (siendo el PT el noveno), el plan mediático ha alcanzado a hacer una fuerte correlación entre la corrupción y el PT. De esta forma, los grandes empresarios del país tienen un discurso moral que legitima su accionar político frente a las clases medias, muchas de ellas ya predispuestas a un conservadurismo elitista frente a las poblaciones pobres, no-blancas y de fuera de los 'ricos' estados de Sur y Sudeste.

Lula decidió defenderse del parcialismo de los medios ignorándolos y apostando por su simpatía y sus logros políticos, sobre todo la mayor y más sostenida disminución de la pobreza en la historia del país -pese a que ello se haya hecho sobre todo desde arriba, sin una participación de la población-. Con ello, si bien es verdad que Lula y luego Dilma lograron mantener su índices de aprobación siempre por encima de los 70%, algo inédito en el país, también han visto su gobierno fragilizado, expuesto a presiones de aliados y opositores conservadores.

Pero en los últimos años algunos factores empezaron a desgastar el gobierno: la desaceleración de la economía supuso pérdida de poder adquisitivo; el menor carisma de Dilma y su mayor dificultad para escuchar los movimientos sociales permitieron que la derecha (la aliada y la oposicionista) condicionara en mayor medida al gobierno (ver Mauro Iasi). Son ejemplos chocantes de esto último el que en este año Blairo Maggi, el más grande sojero del mundo, alcanzara a ser presidente de la comisión de medio ambiente en el Senado, mientras Marco Feliciano, un pastor homófobo y racista, se hiciera con la presidencia de la comisión de derechos humanos en la cámara de los diputados y que la haya mantenido pese airados protestas de los movimientos feministas, negro y LGBT. Ambos son aliados de Dilma (ver la nota del CIMI).

En el campo, las protestas indígenas han ido en aumento. En las ciudades, el número de huelgas se supera años tras año, mientras los afectados por los grandes eventos (el Mundial de Fútbol, las Olimpiadas, la visita del Papa) han incrementado y articulado nacionalmente sus protestas.

Dentro de este calderón, las protestas por una causa aparentemente menor, el transporte, unidos a la indignación causada por la inexcusable represión policial, desembocaron en manifestaciones multitudinarias, que superaron a las que expulsaron a Fernando Collor de la presidencia del país en 1992.

En relación a la gota que colmó el vaso, y como ha sido ventilado en muchos lugares (v.g. Marielena Chauí), el transporte de Brasil no solo es el más caro de América Latina, sino también extremamente ineficaz, obligando millones de personas a desechar decenas de horas semanales en traslados. Desde el regreso a la democracia en 1989, hubo organizaciones en contra de nuestro sistema de transporte, pero solo en el Foro Social Mundial de Porto Alegre de 2005 se conformó una articulación nacional, el Movimento Passe Livre (MPL), que tiene entre otras propuestas la de la gratuidad del transporte y su desprivatización. En algunas ciudades menores había conseguido victorias importantes, pero no en las capitales. El MPL es además un espacio amplio de discusión política que aborda y se articula a diferentes luchas (ver la tesis de Marcela Gomes sobre el MPL de Florianópolis, o el interesante caso de la expulsión de Curitiba de. MPL nacional por defenderla violencia machista).


Una cronología: transporte, indignación, cooptación, re-popularización

a) el transporte

En mayo de este año, tras seis manifestaciones y choques con la policía, el MPL de Goiânia, capital del estado de Goiás, logró suspender el aumento de la tarifa del transporte, lo que supuso un incentivo al MPL de Sao Paulo, cuyas manifestaciones se iniciaban.  

De la primera gran manifestación convocada por el MPL de Sao Paulo participaron cerca de 1000 personas el siete de junio. El 11 hubo una segunda, en la que se quemaron dos ómnibus. El día 12, los manifestantes fueron reprimidos y respondieron atacando a 80 ómnibus e hiriendo a ocho integrantes de la policía. Esta, lastimada en su orgullo y amparada por la gran prensa conservadora -que condenó enérgicamente a los manifestantes- reprimió de forma muy violenta la manifestación del jueves 13, que contenía ya 5.000 manifestantes, decenas de los cuales fueron encarcelados, muchos otros heridos, así como algunos periodistas.

b) la indignación

Las encuestas identificaron que los manifestantes tenían respaldo popular. En el domingo16, en Brasília, día de la inauguración de la Copa de las Confederaciones, frente al estadio en que jugarían Brasil y Japón, la  Articulação Nacional dos Comitês Populares da Copa (Ancop) realizó una manifestación con cerca de 1000 personas, que fueron violentamente reprimidas. Dentro del estadio, Dilma es abucheada por un público compuesto por las clases más pudientes que podían pagar 150 dólares por la entrada.

La manifestación del lunes 17 en Sao Paulo es, entonces, multitudinaria: alcanza 200 mil personas. En diferentes ciudades de todo el país, las personas empiezan a autoconvocarse, utilizando sobre todo el Facebook. Hay manifestaciones con decenas de miles de personas en muchas capitales entre lunes 17 y miércoles 19 y también son masivas en ciudades medianas y chicas. En todo caso, y aunque nadie ha podido afirmar cual es la posición social de las y los manifestantes, todo parece indicar que se tratan de clases urbanas, sobre todo medias y jóvenes, con la presencia al menos en algunos momentos de gente rica. Igualmente, se percibe que la gran mayoría de las gentes más pobres no están manifestándose. La indignación es el motivo general, pero aquello que la motiva en última instancia, nadie sabe muy bien.  

c) la cooptación

Pero la derecha es mucho más marxista que la izquierda en esto de que a la realidad más que comprenderla hay que transformarla. En las protestas del lunes, algunos manifestantes de izquierda -sea del PT o de partidos oposicionista como el PSTU o el PSOL- y otras personas que solo usaban una ropa roja fueron hostilizadas, tuvieron que recoger sus banderas o llegaron a verlas quemadas. Tras las manifestaciones del martes, testimonios semejantes se habían multiplicado.

Quedó claro también el viraje de la gran prensa conservadora: los mismos periodistas que hasta el fin de semana decían vándalos a los manifestantes, ahora hablaban del despertar democrático de los jóvenes. Numerosos perfiles del Facebook, sobre todo Anonymous Brasil (con 1 millón 100 mil seguidores) y AnonimousBR (300 mil seguindores), pasan a producir en massa spam decontenidos genéricos -contra la corrupción o contra los partidos, a favor de la salud o la educación- que son adoptados y redistribuidas por muchos usuarios de esta red social. Los propios medios de comunicación pasan a atreverse a dar las pautas a quienes antes criticaban. En las manifestaciones aparecían personas con decenas de afiches fabricados en masa que distribuían entre las personas (ver Elaine Tavares sobre la manifestación de Florianópolis y de Marília Moschkovich  sobre la de Rio de Janeiro, quizás el texto más famoso entre las redes sociales, ya traducido al castellano y al inglés). Se hace patente, además, la presencia de personas de clase media y alta que nunca antes habían salido a la calle.

En las manifestaciones del jueves (cuando más de un millón de personas van a la calles de todo el país), algunas personas de izquierda habían declarado que todo el movimiento estaba irremediablemente entregado a la derecha y consideraba tonto útil a cualquiera que volviera a la calle (v.g. Cynara Menezes). Los partidos políticos seguían hostilizados. El MPL de Sao Paulo anunció al día siguiente que no volvería a convocar manifestaciones, se mostraron preocupados con la presencia de la derecha en estas y anunciaron que harían una análisis sobre lo ocurrido.

d) re-popularización

Sin embargo, una gran parte de las gentes que acudían a las manifestaciones no advirtió que el carácter conservador de la manifestación fuera generalizado (ver el relato de Sway Roger sobre Brasília), o bien consideró que era absolutamente necesario disputar el sentido de las movilizaciones la calle. En algunas ciudades, como Florianópolis, las manifestaciones parecieron haber entrado dentro de los parámetros buscados por la derecha y no fueron reprimidas. En Rio o Belo Horizonte, en cambio, organizaciones sociales de izquierda, aun sin controlar las marchas, lograron mantener cierta independencia y fueron reprimidas también violentamente. En la favela de Maré, en circunstancias aun nebulosas ocurrió el asesinato de 13 personas por parte del Batallón de Operaciones Espacialistas, BOPE, mundialmente enaltecido en la película Tropa de Élite.

En respuesta al terreno ganado por la derecha, desde el viernes 21 (cuando nuevamente más de un millón están en las calles) empiezan a convocarse asambleas espontáneas y diversas, que van de reuniones pequeñas con organizaciones locales, como esta en Belo Horizonte a la de las grandes centrales sindicales y partidos políticos. En algunos casos, como en Goiânia, estas reuniones se frustraron porque algunos grupos del PT querían centrar las futuras acciones en la defensa del gobierno de Dilma, lo que partidos izquierdas de oposición (e incluso algunas áreas del PT) no pueden aceptar. En otros casos, sin embargo, la defensa del gobierno de Dilma convive con otros debates, como entre los movimientos negros de la periferia de Sao Paulo. Estas formas asamblearias de discusión se extendieron bajo diferentes formas hasta hoy día y conforman la gran esperanza de un cambio real.


Después del viernes 21, las manifestaciones han disminuido en cantidad de gente, pero siguen bajo diversas formas. Marchas de 100, 200, 2000 personas, por veces 5000 han ocurrido por diversos motivos: demandas de un sector de trabajadores, contra el aumento en el transporte público en ciudades donde aún no se logró, contra la ofensiva de los diputados evangélicos hacia la población LGBT o contra los medios de comunicación. Algunas son ridículas (pero no por eso ineficaces) como la de un joven que convocó una huelga nacional (recibiendo numerosas aceptaciones en Facebook, pero ninguna en las calles) o la de los médicos que están en contra de la contratación de médicos cubanos para pequeñas y distantes ciudades a las cuales los médicos nacionales no quieren ir. Pero las más importantes fueron las convocadas por los Afectados por el Mundial en los días de juego de la Copa de las Confederaciones en Belo Horizonte, Fortaleza y Rio. En todos los casos hubo fuerte represión policial que causó la muerte de una persona en BH[1].


Las perspectivas

Hay una tregua parcial, siendo que los grandes grupos inicialmente mencionados (el gobierno; la derecha; y los sectores de la izquierda urbana, incluida en ellos las organizaciones que iniciaron las protestas y una parte pequeña de las poblaciones más pobres) parecen medir sus propias fuerzas y ensayar acciones para tantear al nuevo terreno en búsqueda de estrategias a mediano y largo plazo.

a) el gobierno y su mediación

El viernes 21, Dilma discursó a la nación y dijo saber escuchar la voz de la calle. Durante el fin de semana, anunció que conversaría con los líderes de las protestas, de organizaciones sociales, del Supremo Tribunal Federal (STF) y también con los partidos políticos.  El lunes 24 la presidenta hace cinco grandes propuestas, entre ellas la de una constituyente parcial, exclusiva para el ámbito político. La derecha: los partidos (los de fuera y los de dentro de gobierno), el STF, los medios, rechazó unánimente la constituyente. La izquierda la ha aceptado en parte, pero advierte que si ella no logra impedir que las campañas sean financiadas por los grandes empresarios, nada cambiará (v.g. Plataforma dos Movimentos Sociais pela Reforma do Sistema Político).

Los movimientos sociales convocados por Dilma para conversar, han tenido opiniones divergentes. El MPL percibió desconocimiento en la presidenta sobre la situación del transporte en Brasil. El movimiento de los Sin Techos, como la Força Sindical, consideraron que no pudieron tocar temas que consideran fundamentales en la reunión. La Central Única de los Trabajadores y otras organizaciones se consideraron satisfechas de sus encuentros con Dilma.



No se sabe, tampoco, si el gobierno se encuentra cómodo con la re-popularización de las marchas. Hay quienes afirman que sí, siendo que Lula, cuyo carisma popular sigue intacto, afirmó en una conversa con movimientos sociales en Brasil y en una entrevista en África esperar que la gente siga en las calles. Sin embargo, otras personas sustentan que el gobierno teme que un aumento en las protestas izquierdistas podrá debilitarlo.

b) la derecha

Algunos análisis, provenientes de grupos que no consideran otra opción izquierdista que la del gobierno liderado por el PT, han buscado mostrar que toda manifestación popular independiente será necesariamente cooptada por la derecha (v.g. Paulo Henrique Amorim). Ello es notoriamente exagerado y poco esconde el interés de subsumir las organizaciones.

Pero ello no implica negar que la derecha -dentro y fuera del gobierno- tenga estrategias ya articuladas para enfrentar una serie de situaciones posibles. Este es el caso presente: las manifestaciones atentaban contra el interés de empresarios transportistas y se trató en un primer momento de defenderlos en oposición a las protestas. Una vez estas alcanzaron apoyo de clases populares y medias y se hicieron multitudinarias, oponerse a ellas supondría un gran desgaste, por lo que se cambió de estrategia, accionando la de direccionar la indignación contra el PT librando los demás partidos y los empresarios tanto como fuera posible. 

Ello, en sí, no sería nada nuevo, no fuera las dimensiones multitudinarias y el papel preponderante de internet en ello. Se hacen urgentes investigaciones extensas, pero dada la facilidad con que determinados perfiles de Facebook fueron utilizados para encaminar con eficiencia la indignación de las gentes hacia un territorio neutro o anti-gobierno fue notable. Llama la atención que Anonymous (en contracorriente al carácter anti-capitalista que siguen sus homónimos de otros países) haya seguido de un modo tan estricto las estrategias de los grandes medios. Todo indica que hay trabajo de especialistas alrededor del fenómeno, muchos de ellos probablemente extranjeros con experiencias de injerencias en otras manifestaciones de calle (ver Luiz Carlos Azenha).

Todo ello se ve más nebuloso por la designación el 19 de junio de la nueva embajadora de Estados Unidos: Liliana Ayalde, quién había ocupada el mismo cargo en Paraguay cuando el Golpe a Fernando Lugo: ¿una experta en desestabilización? Aun cuando seamos críticos severos del gobierno liderado por el PT, no podemos obviar que los interés promovidos por este gobierno chocan en muchos sentidos con los de Estados Unidos, país que no escatimará esfuerzos por defender la expansión de su capital, en oposición a la soberanía brasileña. Su interés más factible será el de seguir debilitando el gobierno de Dilma y encontrar un candidato capaz de derrotarla en las elecciones de octubre del 2014. Es lo que muchos analistas en Brasil denominan golpe mediático.

Pero manifestaciones multitudinarias son muy difíciles de ser controladas por las élites, sean nacionales o extranjeras. Fue notorio el hecho de que muchos manifestante eligieron a los grandes medios (Globo y Veja, en especial) como blanco de su indignación. En manifestaciones tan diferentes como las de brasileños en Londres o la de quienes lloraban sus 13 muertos en Maré (y en muchas otras), los reporteros de la Red Globo fueron impedidos por los manifestantes de filmar. Por ello, si los grandes medios hasta el viernes 21 estaban noticiando e incentivando las manifestaciones, desde entonces pasaron a hablar de ellas como si de un brillante pasado se tratara, tratando de hacer reverberar algunas de sus demandas anti-populares y anti-PT por el máximo de tiempo posible. Ello no implica, obviamente, un inmovilismo de la derecha y de su prensa, sino su paso a la defensa más estable.

c) las izquierdas

Las izquierdas oposicionistas o críticas al gobierno liderado por el PT, y algunos sectores del PT y de grupos populares aliados a la presidencia, consideran insuficientes o conciliatorias las propuestas de Dilma y buscan posicionar una agenda popular. Ello viene tomando múltiples formas y diferentes acciones, cuyas consecuencias siguen siendo frecuentemente impredecibles incluso para quienes las realizan, como es el caso de quinientos integrantes de la Assembléia Popular de BH, que acudieron a la cámara de regidores para presenciar una votación y, ante la negativa de los regidores en conversar, terminaron por tomar el local, en el que se mantienen hoy por sexto día consecutivo. La Asamblea, que aglutina centenas de personas pertenecientes o no a colectivos previos, había sido creada el 18 de junio. Otras cámaras municipales están tomadas a lo largo del país, incluida la de Vitória, capital del estado de Espírito Santo. En Florianópolis el MPL ha tomado hoy (4 de julio) instalaciones de la empresa de transporte.

En algunos lugares, las asambleas son locales: barriales, universitarias, por ejemplo. En otros ocurren alrededor de temas, como el precio de la electricidad (en Tocantins). En Sao Paulo ocurrió hoy una manifestación convocada por numerosos colectivos (entre ellos, centrales sindicales opositoras al gobierno nacional, el MPL, los Sin Techo e incluso un colectivo de skatistas) demandándose transporte gratuito, jornada laboral de 40 horas, fin de la especulación inmobiliaria y de despejos por los grandes eventos, salud, educación y el fin de la policía militar. En Rio, ha habido marchas con más de 10 mil personas en memoria de los asesinados en Maré.

El monopolio de los medios de comunicación viene siendo cuestionado en diferentes momentos. Como dicho, muchos espontáneos y algunas organizaciones por la democratización de los medios expusieron en las manifestaciones su repudio a los grandes medios, la Rede Globo fue impedida en numerosos momentos de filmar las manifestaciones. En el día de ayer, en tres capitales, hubo manifestación en las sedes de Globo, en Rio con más de mil personas. Para el día 11, se repetirán las manifestaciones, ya en cinco ciudades. Surgió, además, redes de comunicación independientes por internet, Mídia Ninja la más notable, que alrededor de un pequeño equipo y con la información recibida desde numerosas localidades, viene alcanzando difundir -con videos, notas periodísticas y fotos- muchos de los eventos más importantes, incluso en vivo.

La movilización más amplia es la convocada por todas las centrales sindicales, las próximas u opositoras al gobierno (CSP-Conlutas, CUT, UGT, Força Sindical, CGTB, CTB, CSB e NCST) y el MST, además y direccionada a todos los movimientos sociales y populares aliados. En su pauta se encuentran las demandas laborales y la reforma agraria, pero también la democratización de los medios, la suspensión de las concesiones petroleras a empresas y demandas en salud y educación. La jornada deberá ser precedida por asambleas previas de los sindicatos, sus centrales regionales, en diálogo con otras organizaciones sociales.


Palabras finales

El panorama está muy abierto, dependerá de las capacidades de los diferentes grupos políticos. Hay, sin duda, motivos para la esperanza que nos empujan a bien actuar. La unión del MST a las protestas y lo que significa la unión de lo rural y lo urbano es una excelente noticia en un país dónde estas esferas están todavía más escindidas que en otros países de América Latina. Las desconfianzas entre las diferentes centrales sindicales, sobre todo entre las que se encuentran próximas al gobierno de Dilma y las que no, es uno de los obstáculos, como también lo es las diferencias organizativas entre los sindicatos y los movimientos sociales. 



Especialmente importante, acredito, es la diseminación de la percepción de que las gentes podemos intervenir en el rumbo del país. Esto es algo que se ha sentido, que se ha expresado de modo muy claro en las calles y que viene llevando a mucha gente a atreverse a reivindicar sus demandas de un modo más organizado: las asambleas espontáneas, sea alrededor de temas concretos o sobre lo coyuntural, la creación de nuevos colectivos, la mayor curiosidad de las persons por buscar saber qué se pasa o la reactivación de movimientos que están algo o mucho aletargados, incluidos los sindicatos y el MST, todo ello es notable. Esperemos, y hagamos, un esfuerzo continuado por descubrir nuestras fuerzas y alcanzar nuestras mejores aspiraciones.
 

Links relevantes:

Del Movimente Passe Livre:

Sites de noticias y opinión izquierdistas:
Conversa Afiada (muy próximo a la cúpula del PT): http://www.conversaafiada.com.br/

Organizaciones sociales:
Assembléia Popular de Belo Horizonte: https://www.facebook.com/AssembleiaPopularBH

  

[1] Hay que recordar que han sido aprobadas leyes de excepción, hirientes de derechos humanos, para los eventos que serán organizados por la FIFA en el país, entre las cuales la prohibición de manifestaciones en un rayo de cinco quilómetros alrededor de los estadios dónde se realizan partidos.